No es un delito sino todo lo contrario, una obligación cívica y política luchar contra el crimen climático que pone en riesgo el porvenir de la humanidad, y contra quienes protegen a los culpables.
No es un delito sino todo lo contrario, una obligación cívica y política luchar contra el crimen climático que pone en riesgo el porvenir de la humanidad, y contra quienes protegen a los culpables.