Reprimir las protestas por la inacción de los gobiernos, ante la gravísima crisis económica y social que trae consigo el cambio climático, no sólo es injusto, sino también denota negacionismo y, por qué no decirlo, una estupidez temeraria.
Reprimir las protestas por la inacción de los gobiernos, ante la gravísima crisis económica y social que trae consigo el cambio climático, no sólo es injusto, sino también denota negacionismo y, por qué no decirlo, una estupidez temeraria.